jueves, 29 de noviembre de 2012

Problemas nutricionales del adulto mayor

Los adultos mayores suelen padecer de enfermedades carenciales (deficiencias de macro y micronutrientes) debido no solo a que sus dietas no son balanceadas, sino que además muchas veces, éstas no contemplan los cambios fisiológicos asociados con el envejecimiento o el consumo de medicamentos.

En la boca faltan piezas dentarias con lo cual la masticación es difícil; disminuye la producción de saliva como un efecto normal de la edad sumado al efecto secundario indeseable de muchos medicamentos lo cual genera desde dificultades para la deglución hasta disminución en la digestión de carbohidratos por una producción insuficiente de amilasa salival; y, disminución de los botones gustativos lo cual sumado a las alteraciones del gusto producidas por muchos medicamentos hacen que el apetito por ciertos alimentos disminuya considerablemente.

En el estómago se reduce la producción de ácido clorhídrico con lo cual se afecta la activación de las enzimas que digieren proteínas (pepsina) y la extracción de la vitamina B12 a partir de sus fuentes alimentarias.

En el intestino delgado disminuye la altura y la cantidad de vellosidades intestinales que junto con la disminución en la producción de sales biliares y jugo pancreático pueden conducir a procesos crónicos de mala absorción.  

En los adultos mayores es más frecuente la presencia de bajo peso o desnutrición que de sobrepeso u obesidad, lo cual se explica en gran medida por los aspectos citados anteriormente, sumados a otros como soledad, depresión, imposibilidad de comprar o preparar sus propios alimentos, escasos recursos económicos o factores culturales y religiosos.

En términos dietéticos, el régimen alimentario de un adulto mayor debería incluir (entiéndase que las presentes recomendaciones son bastante genéricas) alimentos de fácil digestión como carnes blancas, pan tostado, lácteos (descremados o sin lactosa dependiendo si hay dificultades para digerir algunos de estos dos nutrientes o ambos); frutas y verduras crudas preferentemente (aunque cocidas si es necesario) las mismas que deberían acompañar las comidas para estimular el sentido del gusto;  aporte suficiente de agua durante las comidas (evaluar en adultos mayores con control de ingesta de líquidos). Además, la dieta debe ser apetecibles, bien presentada y distribuida en varias tomas para no tener pocas comidas muy abultadas y de difícil digestión.

En términos nutricionales, se debería contemplar la suplementación de Zinc, para estimular el desarrollo de los botones gustativos; la valoración adecuada de la hidratación del adulto mayor para evitar la sequedad de boca o el estreñimiento; la ingesta de proteínas de alto valor biológico por su aporte de aminoácidos esenciales y su alta digestibilidad; suplementación de micronutrientes puesto que los problemas crónicos de malabsorción que suelen enfrentar pueden disminuir rápidamente sus almacenes de Hierro, B12 o B9.

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